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REPUESTO

Thursday, September 17, 2009

Inmortales 2

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Inmortales

Posted by W&N at 7:48 PM No comments:
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A Sol y Sombra

EL ÁRBITRO por Eduardo Galeano

El árbitro es arbitrario por definición. Éste es el abominable tirano que ejerce su dictadura sin oposición posible y el ampuloso verdugo que ejecuta su poder absoluto con gestos de ópera. Silbato en boca, el árbitro sopla los vientos de la fatalidad del destino y otorga o anula los goles. Tarjeta en mano, alza los colores de la condenación: el amarillo, que castiga al pecador y lo obliga al arrepentimiento, y el rojo, que lo arroja al exilio.

Los jueces de línea, que ayudan pero no mandan,
miran de afuera. Sólo el árbitro entra al campo de juego;
y con toda razón se persigna al entrar, no bien se asoma
ante la multitud que ruge.

Su trabajo consiste en hacerse odiar. Única unanimidad del fútbol: todos lo odian. Lo silban siempre, jamás lo aplauden. Nadie corre más que él. Él es el único que está obligado a correr todo el tiempo. Todo el tiempo galopa, deslomándose como un caballo, este intruso que jadea sin descanso entre los veintidós jugadores; y enrecompensa de tanto sacrificio, la multitud aúlla exigiendo su cabeza. Desde el principio hasta el fin de cada partido, sudando a mares, el árbitro está obligado a pereguir la blanca pelota que va y viene entre los pies ajenos. Es evidente que le encantaría jugar con ella, pero
jamás esa gracia le ha sido otorgada. Cuando la pelota,
por accidente, le golpea el cuerpo, todo el público recuerda a su madre. Y sin embargo, con tal de estar ahí, en el
sagrado espacio verde donde la pelota rueda y vuela, él
aguanta insultos, abucheos, pedradas y maldiciones.
A veces, raras veces, alguna decisión del arbitro coincide con la voluntad del hincha, pero ni así consigue probar su inocencia. Los derrotados pierden por él y los
victoriosos ganan a pesar de él. Coartada de todos los
errores, explicación de todas las desgracias. Los hinchas
tendrían que inventarlo si él no existiera. Cuánto más lo
odian, más lo necesitan.

Durante más de un siglo, el árbitro vistió de luto. ¿Por
quién? Por él. Ahora disimula con colores.

Eduardo Galeano, escritor uruguayo

Pedro Velez


Karlo-Andrei Ibarra's 'Flesh Map' (2008

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Minicuentos

Por Juan José Panno

Bestiario

El intrépido estudiante de periodismo deportivo tenía cabeza de cuero con gajos hexagonales y, tal vez por eso, cuando en una clase de taller gráfico el profesor preguntó si alguien conocía alguna de las obras de Julio Cortázar, respondió resueltamente:

–Hay un libro que se llama Rayuela, o algo así, y otro que se llama Vestuario.

El peor resultado

Los jugadores del equipo A van ganado 1 a 0 y, como dominan ampliamente todos los aspectos del juego, están en condiciones de marcar un segundo gol, pero no lo marcan porque creen en lo que dijo un entrenador de esos que se la saben todas: “El 2 a 0 es el peor resultado”. Si pudieran marcarían el tercer gol, pero no pasa de lo metafórico eso de hacer el tercer gol antes que el segundo. Entonces deciden esperar que transcurran los minutos, tranquilos con el 1 a 0.

Pero ocurre que los jugadores del equipo B también creen que el 2 a 0 es el peor resultado y hacen lo posible para que sus rivales marquen el segundo gol y sufran posteriormente las consecuencias de ello. No se entregan directamente porque suponen que tendrían que dar demasiadas explicaciones, ya que no es usual eso de perjudicarse en defensa propia. Entonces lo que hacen es dejar agujeros a las espaldas, no sincronizar los movimientos defensivos, dar un paso adelante con la aparente intención de colocar en posición adelantada a un rival, sabiendo que si no le pasa la pelota a nadie el rival se va solito al gol y toda clase de artilugios de ese tipo.

Por su parte, los jugadores del equipo A, advertidos de la maniobra del rival, se colocan en offside, no explotan los agujeros, dan un pase de más cuando llegan a posiciones de gol.

Pasados los minutos, los jugadores del equipo B comprenden que deben cambiar porque el partido se va de largo con el 1 a 0 y adoptan una posición más enérgica para que se concrete ese segundo gol tan temido por los rivales: avanzan hacia su propio arco.

Los jugadores del equipo A advierten la maniobra y empiezan a defender con férrea voluntad el arco del equipo B, conscientes de todos los problemas que podría implicar, como ya se dijo, la concreción de un segundo gol.

El público, confundido en un primer momento, advierte la necesidad de entrar en acción hasta que gradualmente se produce el cambio de posiciones en las tribunas. Si en el campo de juego los que deben atacar para un lado defienden el otro lado y viceversa los otros, es comprensible que en las tribunas cada uno ocupe otro lugar distinto al que tenía antes.

Los hinchas del equipo B cantan: “Dos a cero... dos a cero...” mientras se dirigen a la tribuna norte.

Los hinchas del equipo A cantan: “Esta tarde cueste lo que cueste, el segundo gol tenemos que evitar”, mientras avanzan hacia la tribuna sur.

En el cruce de las hinchadas, a mitad de camino, se produce el choque: trompadas, puntazos, navajazos, cadenazos y hasta algún disparo de matagatos, por lo que el árbitro decide suspender el partido y el Tribunal de Disciplina castiga con descuento de puntos a los dos equipos por la violencia generalizada.

Queda institucionalizado que peor aun que el 2 a 0 es el 1 a 0 a favor o en contra.

Desde ese día todos los partidos terminan cero a cero.



W&N (Pasión De La Cruz) - 2008